ZURBARÁN (1598-1664)

Es uno de los pintores más importantes del siglo XVII. Nació en Fuentes de Cantos (Badajoz) y, desde muy joven, aprendió el oficio en un taller de un pintor de imágenes religiosas. En 1616 pintó la Inmaculada Niña. Al año siguiente terminó su periodo de formación y se trasladó a Llerena. Recibió el encargo de pintar una serie de cuadros para los dominicos del convento de San Pablo, de Sevilla. De esta época destaca el Cristo crucificado. Sobre la vida de San Pedro Nolasco pintó un extenso ciclo de cuadros por encargo del convento de la Merced Calzada de Sevilla. En esta colección se incluyen Visión de San Pedro Nolasco y los extraordinarios retratos de los frailes.

Su periodo de plenitud comienza con el ciclo que pinta para la iglesia del Colegio de San Buenaventura en Sevilla. Los rasgos más sobresalientes de este periodo son el tenebrismo y las composiciones monumentales. Exposición del cuerpo de San Buenaventura en el concilio de Lyon. Para el colegio de Santo Tomás de Sevilla pintó Apoteosis de Santo Tomás de Aquino, una de sus mejores obras de ese momento. En 1633 comienza a pintar los distintos Apostolados. En 1634 viajó por primera vez a Madrid, llamado por Velázquez, para decorar el salón de Reinos.

Entre 1636 y 1639 realizó el ciclo sobre los monjes de la Cartuja de Jerez Adoración de los pastores, Adoración de los magos, Circuncisión.

En 1640 pinta una serie de obras en la Cartuja de las Cuevas de Sevilla. Se considera ya una obra de gran madurez: el pintor ha abandonado el tenebrismo y con colores más claros y gran agilidad logra escenas de gran belleza San Hugo en el refectorio de los cartujos, Virgen de la Misericordia.

Las pinturas que ejecutó para el monasterio jerónimo de Guadalupe, en Extremadura, son sin duda la serie más importante pintada por Zurbarán. Cabe destacar pinturas como Fray Diego de Orgaz, Fray Gonzalo de Illesca, San Jerónimo flagelado por un ángel.

Hay que añadir también las representaciones de santas, los retratos de mujeres vestidas a la moda de entonces, la serie de sus Inmaculadas y sus pocos pero extraordinarios bodegones.

En 1658 fijó su residencia en Madrid. En sus últimos años de vida realizó una serie de pinturas de estampa homogénea y de gran lirismo Virgen con el niño, San Francisco, Inmaculada.

LiteraturePainting

Menu

Home Page


Literatura
Pintura
Música
Escultura
Museos